Budapest, historia de 2 ciudades

En marzo de 2009 nos escapamos 4 días a Budapest, capital de Hungría y hoy vestigio de siglos de historia, imperio y mezclas culturales.  Elegimos 4 días para tener tiempo para conocer los alrededores e ir con tranquilidad. Aquí van nuestras impresiones sobre esta escapada.

PRIMER DÍA

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Viajamos con la ya desaparecida clickair desde barcelona en un vuelo directo que nos pone en Budapest a primera hora de la mañana. Lo primero es coger un shuttle (previamente reservado desde barcelona aquí) hasta los apartamentos que hemos reservado para pasar los 4 días. La elección, Manhattan Apartments, resulta ser magnífica y nos llevamos una estupenda sorpresa al encontrarnos con un apartamento muy acogedor

y en estupendas condiciones (al lado de la Sinagoga). Además están muy bien situados, cerca del metro y cerca de zonas comerciales. Eso sí, lo reservamos con por lo menos 2 meses de adelanto.

Después de soltar maletas nos vamos de paseo por la zona de Pest. Pest es la zona “moderna” de la ciudad. Tenemos hora reservada para hacer una visita guiada en español al Parlamento a las 4. La entrada es gratuita presentando el pasaporte para los ciudadanos de la Unión Europea y se puede reservar escribiendo un e-mail a tourist.office @ parlament.hu e indicando fecha y hora de la visita guiada a la que se quiere asistir, número de personas y nombre de un responsable del grupo. Estos son los horarios:

Visita guiada en español:
Laborables: 11.30 y 16:00,
Domingos: 11.30

Respecto a la visita la verdad es que merece la pena y si la haces al principio del viaje te servirá para situarte en la historia húngara, con visita a la córona húngara y cambio de guardia incluídos.

Después de la visita seguimos con el paseo por Pest y como está chispeando aprovechamos para echarle un vistazo a la histórica linea 1 del metro. Las paradas parecen sacadas de un cuento y el metro también, merece la pena coger esta línea aunque sea sólo una vez.

Por la noche tenemos nos vamos a dar un paseo en barco por el Danubio. No tenemos muy claro si hacerlo de noche o de día, pero al final decidimos hacerlo una noche y ver Buda desde el barco por primera vez.  Aún de noche, desde el barco y con una copa de champagne te haces muy bien a la idea del poder que el Danubio ejerce sobre esta ciudad y de las 2 ciudades que duermen a cada lado.  Sobre precios y opciones hay bastantes posibilidades y quizás lo mejor es decidirse allí mismo. Nosotros pillamos este. Y después, cena en el apartamento y a descansar que estamos baldados.

SEGUNDO DÍA

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Hoy le toca el turno a Buda y para llegar y cruzar el Puente de las Cadenas cogemos el tranvía y luego un autobus que nos deja arriba.  No recuerdo la plaza ni el bus pero la verdad es que existe una forma más fácil de llegar que la nuestra y es en un cremallera que va desde Clark Adam tér al Palacio de Buda por 350 FT. Eso me recuerda que el primer día cogemos la tarjeta de transporte, la Budapest Card, para turistas de 72 horas en la primera estación de metro que visitamos, a nosotros nos salió rentable, tenéis toda la info aquí.

Buda requiere para ir con tranquilidad un día entero, aunque no es muy grande. Nosotros empezamos por la zona del castillo, muy monumental en estilo barroco y muy agradable para dar un paseo (por fin nos hizo buen día, aunque en esta ciudad se pone a llover de repente siempre). Lo recorremos y luego seguimos hacia dentro y nos decidimos a entrar en el Laberinto. El Laberinto es sólo un pequeño trozo de todos los caminos escondidos que recorren esta ciudad por el subsuelo y os lo recomendamos mucho, a nosotros nos encantó, es un lugar con mucha mucha magia. Hay diferentes precios y opciones, nosotros cogimos la básica.

Después de eso seguimos con Buda hasta la Iglesia de San Matías (en obras, no pudimos entrar) y el Bastión de los Pescadores desde donde hay unas excelentes vistas de Pest (aunque no nuestras favoritas sobre Budapest, que desvelaremos más tarde) y cogimos el bus para acercarnos a los baños termales que habíamos decidido probar: los Guellert. La verdad es que no podemos decir que la experiencia nos encantase, no son ni mucho menos como parecen en el anuncio de Danone, además pillamos una hora llena de adolescentes que hacían menos especial todo. Cogimos una cabina para dos y más o menos conseguimos entendernos con ellos, aunque fué el sitio en Budapest que nos parecieron más antipáticos y con pocas ganas de hacerse entender.

Esa noche, tras pasar por el apartamento a hacer un descanso, nos fuimos a cenar al restaurante Fatâl, un clásico de Budapest que nadie debería perderse. Es mejor ir pronto, sobre las 8, o no pillaréis sitio porque se pone hasta arriba y realmente lo merece. Los platos son enormes y el goulash increíblemente bueno.

TERCER DÍA

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Amanece lloviendo y decidimos seguir con nuestros planes. Nos vamos a conocer la Isla Margarita, nos damos un larguísimo paseo por allí bajo el paraguas y deducimos que la gracia de esta isla debe ser en primavera porque en esta epoca no tiene ninguna.

Tras este chasco ponemos ruta hacia el  Castillo de Vajdahunyad, una preciosa reconstrucción de un castillo de Transilvania rodeado de un parque precioso para pasear y un lago donde patinar en las épocas de más frío. Está justo al lado de otros baños muy conocidos, los Szechenyi, y como son al aire libre se pueden cotillear un poco desde fuera. También cerca está la grandiosa Plaza de los Héroes con el monumento a la llegada de los Magiares, una plaza que hay que ver en directo para entender lo muchísimo que impone verla allí en medio (literalmente).  De allí sale la avenida Andrassy, la avenida más importante de Budapest que decidimos recorrer en autobús para volver hasta el centro y comer en un Pizza Hut que nos sorprende por lo buenísimo que está (tanto que lo recordamos).

Por la tarde nos toca la excursión al monte Guellert, que destaca por su ciudadela y por la Estatua de la Libertad. Conseguimos llegar hasta allí en un autobus que sale de debajo de los baños y otro trozo andando. Las vistas de Budapest desde aquí son espectaculares, con el puente de las Cadenas en medio y Buda y Pest a cada lado. Si os hace buen tiempo las disfrutáreis mucho y también del paseo por aquí arriba. Al bajar echamos un vistazo al Mercado, lleno de regalos para turistas y paprika ;-)

Por la noche nos vamos a celebrar nuestro aniversario al Spoon Restaurant. Un restaurante en un barco en el Danubio, un lugar precioso, una mesa con unas vistas increíbles a Buda y una comida buenísima hacen del lugar un muy recomendable. Hicimos la reserva desde aquí y quedamos encantados con la elección.

CUARTO DÍA

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Este día lo tenemos reservado desde el principio para ir a conocer los alrededores de Budapest en coche. Como siempre, preferimos hacerlo por libre a meternos en un circuito que nos deje ir a nuestro libre albedrío, así que reservamos el coche desde aquí y lo recogemos a primera hora de la mañana. Desde la ciudad ponemos rumbo a Szentendre que está sólo a 10 km del norte de Budapest, una vez que hayas conseguido salir de Budapest (se nos hizo largo salir y aún más largo entrar a la vuelta por la tarde).

Szentendre tiene algo especial. Calles de colores y espíritu bohemio le dan un encanto especial que hace muy agradable recorrer sus calles, aunque como tampoco es muy grande no os llevará más de media mañana.  Seguimos ruta acompañando al Danubio (hay trechos realmente bonitos) hasta el castillo de Visegrád, una fortificación de la Edad Media en la cima de un monta que destaca por tener unas vistas excelentes del famoso recodo del Danubio. La fortaleza también esta curiosa de ver y además si no entras… ¡no hay vistas!.

Así que tras dar un paseo por el castillo, continuamos hasta Esztergom, ciudad natal de San Esteban (primer rey de Hungría y su fundador), que destaca por su enorme capilla y por la estatua dedicada al bautizo del rey.

Finalmente, y como aún nos quedan unas horas de luz, decidimos “acercarnos” (no está demasiado cerca la verdad) hasta Gödöllö, el palacio húngaro de la emperatriz Sissi. Para acortar camino, cruzamos el Danubio en ferry y pillamos algún trozo de autovía. Llegamos con la luz suficiente como para ver el palacio rosa por dentro y sus estupendos jardines y la verdad es que pensamos que ha merecido la pena.

A la vuelta, y después de tirarnos un buen rato para conseguir entrar en Budapest, nos escapamos a cenar otra vez al Fatâl para cerrar el viaje ;-)

Nuestras puntuaciones en cuanto a…

Precios: 8
Alojamiento: 10
Comida: 9
Viaje: 7

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